Oscars 2015: Meryl se robó el show

Desde el año 2007 publico entradas sobre los Oscars. Cate Blanchett tiene la culpa, este vestido me hizo adicta a la Alfombra Roja. Revisando las entradas anteriores, las pueden ver por acá, comprendo lo que era evidente anoche: esta entrega de los Oscars no solo fue aburrida, no tuvo ni glamour ni verdaderas estrellas. 

Excepto, claro, Meryl.

Soy muy exigente con los Oscars. Glamour, vestidos carísimos y joyas. Estrellas de Hollywood, hombres y mujeres. Eso es lo que espero en el último domingo de febrero del año. 

Hubo muy poco de eso anoche. Ni siquiera mi adorada Cate Blanchett estaba la altura (no es que estaba mal, sino que le faltaba algo). La ceremonia en sí fue aburridísima, con un presentador que nos hizo desear que volviera Ellen con sus chistes inteligentes y sus selfies.

Todo iba derecho a ser un Oscar olvidable hasta que Meryl Streep tomó el toro por las astas, como la estrella de Hollywood que es.

Meryl nunca se distinguió por sus vestidos en la Alfombra Roja. Sin embargo, logró pulir su propio estilo de elegancia y distinción. Cada vez que la veo, la veo bella y me encanta. Quiero ser Meryl empiezo a pensar. Quiero ser Meryl.

Y anoche, durante el discurso de Patricia Arquette pidiendo igualdad de derechos para las mujeres de Estados Unidos (y del mundo, Patricia, vamos), Meryl me hizo admirarla mucho más. Mientras hablaba Patricia, esto hacía Meryl:

 

YES!

YES!

YES!

Una de las mejores actrices de Hollywood, bella y elegante, vivando y disfrutando un discurso como si estuviera en la cancha.

Meryl, quiero ser como vos.

(Algunos se escandalizaron de ver a Jennifer López al lado de Meryl Streep. Yo no, adoro a JLo por todo lo que trabaja para mantenerse en diva. Y yo creo que las dos la pasaron super bien charlando entre ellas. Puro Hollywood y puro glamour, ellas dos solas).

En fin, sin pena ni gloria, pero con Meryl como si estuviera en la cancha, pasaron los Oscars. Habrá que esperar al 2016 para otra sobredosis (o no) de glamour.