Un fauno sexy

Ya hablé muchas veces de Marcela Calderón, mi amiga ilustradora. Como Marcela vive en San Nicolás de los Arroyos, nos vemos muy pocas veces al año. Eso no significa que no estemos en contacto. Al contrario, apenas pasa un día sin que hablemos por el chat de Facebook o nos mandemos un mensaje por celular.

The Wind in the Willows ilustrado por Marcela Calderón
Los mensajes que intercambiamos con Marcela incluyen temas de todo tipo y la más amplia variedad de emociones. Tenemos nuestros emojis y stickers de furia, de amor, de cariño, de abrazo, de instintos asesinos. En nuestros mensajes se mezclan los temas, los chistes, la amistad y el trabajo.

Precisamente de trabajo quería hablarles hoy. En estos meses pasados, Marcela y yo coincidimos en nuestros trabajos. Ella ilustraba el bello The Wind in the Willows (El Viento en los Sauces) y yo escribía El Secreto de Jane Austen.

Siempre me preguntan por "eso que mi inspira" y la mayoría de las veces noto que mucha gente cree es la inspiración la que escribe una novela. Pues no, señores y señoras. Lo que escribe una novela es estar sentado frente a la computadora y escribir. El trabajo, el dolor de espaldas y manos, el enojo cuando algo no sale bien, la felicidad cuando algo sale lindo y nos satisface. Todo eso lo compartimos con Marcela y nos hacemos compañía cada una por su lado, trabajando en lo que amamos.

The Wind in the Willows es uno de los trabajos más hermosos de Marcela y, lo sé muy bien, uno de los que más esfuerzo, dedicación y amor le han llevado. Es un clásico de la literatura inglesa, escrito por Kenneth Grahame. Lamentablemente esa belleza de libro solo se consigue en Inglaterra, así que debemos contentarnos con ver las fotos de Marcela.

En nuestras charlas, Marcela suele mostrarme bocetos, trabajos a medio camino, trabajos fnales, todo tipo ese tipo de cosas hermosas que hace y a mí me encanta ver. Yo soy más tacaña, apenas le muestro cosas, soy casi una desagradecida, por suerte, ella me quiere igual :D.

En una de esas charlas, Marcela me muestra esta belleza:

Fauno sexy de Marcela Calderón
Yo respondí enseguida: "Ese es un fauno sexy". De ahí en más siguieron toda una serie de comentarios sobre los faunos y, obvio, algún que otro chiste subido de tono. El fauno era tan sexy que nos tenía hablando a las dos sobre él. Y tan importante fue que se abrió paso en El Secreto de Jane Austen y terminó en los Cuentos fugitivos de Julián Cavallaro:


Lo que le gustaba de Botticeli eran los bosques, las flores, los árboles que pintaba. Ese color verde oscuro, oliva, esos fondos enrejados de ramas verdes y florcitas blancas. Le contó de las ninfas fugitivas, de lo mucho que le gustaban y de cómo habían inspirado su libro Cuentos fugitivos, cuentos de faunos que perseguían como enloquecidos a ninfas que despertaban su amor. Allí, en el bosque la ninfa que huía de pronto quería ser alcanzada y el fauno no hacía otra cosa que amarla cada vez más. Pero nunca se alcanzaban, porque el hechizo estaba en ser perseguida y desear ser alcanzada y perseguir y no alcanzar nunca. Le habló de una mujer disfrazada de con una cabeza de loba que asediaba a un pastor y de su fascinación por esos seres mitad humanos mitad animales. De que en la antigüedad —ella lo sabía— los mitos se representaban y los oficiantes de los rituales se disfrazaban de animales y consumaban el acto sexual en el ritual. Que en definitiva, todo mito era sexual y que él no hacía otra cosa que escribir sobre sexo.

Acá tienen el fauno en su versión a colores (yo prefiero el boceto, pero solo porque amo los procesos de trabajo de los artistas):


¿No es increíble el trabajo de Marcela? Viví con ella toda la experiencia de The Wind in the Willows y me siento muy orgullosa de este trabajo como si fuera un sobrinito mío o algo así.

Pueden ver más detalles de The Wind in the Willows en el blog de Marcela (pasen por acá) y en la página de Facebook de Marcela, que está por acá. Y por acá pueden ver la entrada melliza que escribió Marcela sobre el fauno sexy y su aparición en El Secreto de Jane Austen.