Libros


Ojos color pampa (novela, Editorial Vestales, 2011)


A fines del siglo XIX, en la Argentina que empezaba a adquirir una forma definitiva, era infrecuente que una mujer escribiera. Había, desde ya, excepciones. Voces que se destacaban, a pesar de la insularidad de su producción. Allí están Juana Manso, Rosa Guerra, Eduarda Mansilla y Juana Manuela Gorriti. A este grupo se suma ahora la historia de Amelia Saldaña. Amelia Saldaña, hija de una familia encumbrada que lo pierde todo, quiere ser escritora. Escribir, aquello que los otros ven solo como una obstinación, es lo que le permite seguir adelante. Aferrarse a la escritura es su patrimonio. Como parte del espíritu romántico de su tiempo, la vida de Amelia también será agitada, controvertida, llena de encrucijadas. En una época llena de dicotomías, nuestra escritora también encontrará las suyas: la literatura por encargo o la que se desea escribir; el amor de Alejandro, militar, o el de Juan Ignacio, literato; el silencio del seudónimo o la propia voz. Escrita con maestría, abordando la estética del folletín, la autora nos trae una novela sobre una mujer que quiere abrirse paso en un mundo de hombres, que no pretende deponer sus convicciones. Con una excelente reconstrucción histórica, Gabriela Margall, en su obra más ambiciosa, nos cuenta el relato de una mujer y de las elecciones a las que se enfrenta.


Los que esperan la lluvia (novela, Editorial Vestales, 2010)


Hay gestos imperceptibles, que suceden a la vista de todos y que, sin embargo, son secretos. Un amor entre un esclavo y una joven de sociedad en la Buenos Aires de 1810 es otra forma de revolución: íntima, privada, dicha casi en un susurro.

Frente a las mayúsculas de la semana de mayo, de los próceres, Gabriela Margall nos ofrece una novela que se detiene en el detalle, en lo que permanece al margen de la historia, pero que, a su vez, la recrea: con las contradicciones de quienes proclaman la libertad, pero no pueden concedérsela a los suyos; con las contradicciones de una sociedad que quiere cambiar, pero que no se atreve a hacerlo del todo.

Narrada con una prosa lírica y descarnada a la vez, Los que esperan la lluvia le da voz a aquellos que pasan imperceptibles por nuestra historia: como el repiqueteo de una tormenta, como el sonido de tambores que suenan a los lejos.



Lo que no se nombra (novela, Editorial Vestales, 2008)


En la Argentina próxima al Centenario, las familias acaudaladas desean formar parte de un linaje. Se han trasladado del sur al norte de la ciudad, olvidando las casas que los vieron nacer y, con ellas, el origen de sus familias. Sus ojos están fijos en Europa y en imitar un refinamiento que les es ajeno. Las antiguas viviendas se han transformado en conventillos que cobijan, en la mayor miseria, a los inmigrantes que pueblan Buenos Aires sin ser vistos por la clase dirigente, que da vuelta la cara. Entre tantas cosas mantenidas en silencio, están las hijas de las familias ricas –las princesas de Buenos Aires–, que permanecen en un segundo plano, sin voz ni opiniones propias, como una figura borrosa en una fotografía. Gabriela Margall, en esta consagratoria novela, recrea un universo singular en el que la ciudad y la vida privada se entrelazan, y en el que los personajes borrosos adquieren una voz y un contorno. 


"De bombones y rosas" (cuento, Editorial Vestales, 2008)


Amores que matan, amores apasionados, amores sin barreras, que cruzan el tiempo, que regalan bombones y rosas, que crecen en silencio, que sobreviven a las guerras. Amores inesperados, refrescantes, distintos, que corren a comprar flores que recuerdan el día de los enamorados. Amores que nacen en la adolescencia, en el encuentro casual e inesperado, en la cocina de un restaurante, en una ciudad devastada. Amores que buscan la verdad a cualquier precio. Amores atrevidos, imposibles, desconcertantes. Amores que florecen en medio de un desierto.


 Con solo nombrarte (novela, Editorial Vestales, 2007)
Segunda edición, 2008 (ampliada y corregida) 


En 1806, los ingleses invadieron la ciudad de Buenos Aires en busca de nuevos mercados para sus productos. El capitán Martín Olivera viajó desde Montevideo para ayudar en la defensa de la ciudad. Allí conoció a Jimena Torres, una joven comerciante, a la que nombró sargento, deslumbrado por sus dotes de mando. En la noche previa al enfrentamiento, el miedo asaltó a la sargento Torres y fue la calidez de los ojos color almendra del capitán Olivera la que le otorgó el temple para la batalla. Al año siguiente, los británicos, disconformes con la derrota de 1806, regresan al Río de la Plata por más y toman Montevideo. Impedido de continuar en su ciudad, el capitán Olivera debe instalarse en Buenos Aires. Hijo de una de las familias más prominentes de la Banda Oriental y hábil comerciante, Martín se convierte enseguida en un hombre muy codiciado por las porteñas. Sin embargo, se reencuentra con Jimena Torres, se asocian para hacer negocios juntos y se enamoran. Pero Olivera no puede aceptar que la mala reputación de Jimena por dedicarse al comercio empañe su apellido y la conmina a elegir entre su profesión o él. Decepcionada, ella jura no volver a verlo. Una vez establecidos en Montevideo, los ingleses deciden lanzarse a tomar Buenos Aires. Ante la inminencia de un enfrentamiento, Martín deberá recurrir a Jimena y dejar de lado su orgullo, para poner a salvo a su familia. Otra vez un combate los reunirá y otra vez deberán arriesgarse para defender a la ciudad. El mismo riesgo que se asume cuando un capitán y una sargento se atreven a vivir una historia de amor. 

Si encuentro tu nombre en el fuego (novela, Editorial Vestales, 2006)


A principios del siglo XIX, Gran Bretaña encabeza la lucha contra Napoleón Bonaparte. Los ejércitos británicos conquistan extensos territorios y sus espías, hombres solitarios que trabajan para la Corona Británica, sirven a ese propósito. William Burton es uno de esos hombres: Capitán del Regimiento 71 de Cazadores Escoceses, temerario, aventurero y sin familia ni pasado por el que responder. Se ha infiltrado en los despachos de los más altos políticos europeos y en las recámaras de algunas de sus mujeres. Es por eso que, cuando lo envían a Buenos Aires, la misión le sabe a castigo: una ciudad alejada de todo, incluso de las delicias mundanas a las que está acostumbrado. No intuye que es allí donde va a tropezarse con Paula Yraola, una joven capaz de cambiar sus pensamientos y hasta de devolverle su pasado. Paula forma parte de la sociedad porteña y los hombres más ilustres de la ciudad la consultan en su biblioteca, prendados de su belleza. A pesar de estar comprometida con un rico comerciante de Buenos Aires, cuando se tropieza con William, sus convicciones tambalean. Desde siempre ha creído en la libertad de los pueblos: ahora tiene que creer en la libertad de amar a quien desea. Aun si ese hombre es un invasor inglés. La Historia suele olvidar las historias de los hombres y mujeres que participan de ella: esta es su historia.