Como Era El Maquillaje En Roma?

Como Era El Maquillaje En Roma
Continuamos con nuestro viaje en el tiempo, descubriendo la estética y el maquillaje de la antigua Roma, su contexto social y marco histórico. La historia nos cuenta: La historia de Roma se puede dividir en prehistoria, Roma Antigua, Roma Medieval, Roma Moderna y Contemporánea; o bien en Roma Antigua, Roma Pontificia y Roma italiana contemporánea. El período más fecundo de la historia de Roma en términos políticos, económicos, sociales y culturales fue su desarrollo en la Antigüedad. Fue la cabeza de un gran estado imperial y sede de una nación establecida en tres continentes. En su momento de mayor desarrollo el imperio creado por Roma alcanzó los 3,5 millones de kilómetros cuadrados y unos 70 millones de habitantes, entre ciudadanos y no ciudadanos.

  1. Roma fue, y sigue siendo, una de las ciudades más importantes de la historia;
  2. Se le ha llamado la «Ciudad Eterna»;
  3. Roma, junto a Grecia, ha sido la madre cultural de las modernas nacionalidades occidentales;

Estética: Peinado: En la época romana el peinado y el maquillaje se cuidaban al máximo, especialmente en actos sociales. El cabello lo teñían de rubio aplicando una especie de tinte que daba resultados exponiendo durante largas horas el pelo al sol. Piel: El cuidado de la piel fue una auténtica obsesión de las romanas de clase elevada, y en torno a él se desarrolló un arte del maquillaje no menos sofisticado y lujoso que el de nuestra época.

El canon de belleza era el de una mujer de piel blanca y mejillas sonrojadas. La piel blanca era sinónimo de nobleza y distinción frente a mujeres de piel oscura o quemada por el sol que trabajaban en el campo.

La piel debía ser libre de arrugas, pecas o manchas. Para conseguirlo solían colocarse mascarillas por la noche. Existían mascarillas de belleza contra las manchas, como una realizada con hinojo, mirra perfumada, pétalos de rosa, incienso, sal gema y jugo de cebada.

  • Para contrarrestar las arrugas era muy común una mascarilla compuesta de arroz y harina de habas;
  • Para la sombra de ojos , negra o azul, eran imprescindibles la ceniza y la zurita;
  • Asimismo, y por influencia egipcia, existían las sombras verdes elaboradas con polvo de malaquita;

Las cejas se perfilaban sin alargarlas y se retocaban con pinzas. En este sentido existía una preferencia por las cejas unidas sobre la nariz, efecto que se lograba aplicando una mezcla de huevos de hormiga machacados con moscas secas, una mezcla que también se usaba como máscara para las pestañas. Sabréis también procuraros blancura en el rostro empolvándoos Ovidio Arte de amar En 2003, unos arqueólogos hallaron en Londres un bote de estaño del siglo II que se había conservado herméticamente cerrado y que contenía una crema blanquecina ligeramente granulosa, sin duda usada como maquillaje. El producto hallado en Londres tenía tres ingredientes: lanolina de la lana de oveja sin desengrasar (base), almidón (suavizante) y óxido de estaño (blanqueador). Este último, empezó a utilizarse durante el Imperio en sustitución del acetato de plomo, que tenía efectos muy nocivos.

Cuidados: Empezaron a funcionar los baños públicos, con inmersión de agua corriente. La mujer de la época (llamada patricia) dedicaba largas horas a sus cuidados en baños, termas y masajes. Todas las acciones eran realizadas por las esclavas (peluquería, maquillaje, higiene etc).

También se empleaba una base de maquillaje elaborada con vinagre, miel y aceite de oliva, así como las raíces secas del melón aplicadas como una cataplasma y los excrementos de cocodrilo o estornino. Otros ingredientes fueron la cera de abeja, el aceite de oliva, el agua de rosas, el aceite de almendra, el azafrán, el pepino, el eneldo, las setas, las amapolas, la raíz del lirio y el huevo. Como colorete, se aplicaban tierras rojas, alheña o cinabrio, jugo de mora o los posos de vino. Para los labios, los tonos rojos muy vivos se lograba con el ocre procedente de líquenes o de moluscos, frutas podridas o minio. También se marcaban las venas de las sienes en azul. Los cosméticos se compraban en los mercados. Los que eran líquidos se colocaban en pequeños recipientes de terracota, en vasos de vidrio verde y azulado o en pequeños envases realizados con diferentes materiales. mientras, los cosméticos densos se vendían en pequeños cofres de madera de talla egipcia, acompañados con conchas para mezclar, espátulas, lápices, pinceles o bastoncillos para aplicar el maquillaje. Una época fascinante, no creeis? Gracias por leerme, Janire..

¿Cómo era el maquillaje en el Imperio Romano?

Maquillajes y mascarillas Los que eran líquidos se colocaban en pequeños recipientes de terracota, en vasos de vidrio verde y azulado o en pequeños envases realizados con diferentes materiales; el cuello del recipiente estaba cerrado de tal forma que el maquillaje podía verterse gota a gota.

¿Qué cosmeticos usaban los romanos?

Tras el éxito obtenido en la realización del programa de radio en directo de la cadena COPE en las instalaciones de la Clínica Díaz Caparrós, con motivo de las fiestas internacionales de Carthagineses y Romanos, en su 29ª edición, hemos querido regalar a nuestros seguidores y amigos la guía informativa en la que se han basado en Mari Carmen Berrocal (dirección de patrimonio de Cartagena) y el Dr.

Félix Díaz Caparrós, director de la clínica que lleva sus apellidos. HIGIENE Y ESTÉTICA EN ROMA EN LA ROMA ANTIGÜA Los antiguos no conocían el jabón. Aunque una leyenda atribuye el descubrimiento del jabón a los galos, hay pocos datos fidedignos al respecto.

Lo cierto es que el jabón aparece en Europa de la mano de los árabes, bien entrado el s. VIII dne Entonces, ¿cómo se lavaban los antiguos? ¿Sólo con agua? ¿O recurrían a otros métodos? ¿Cómo eran las prácticas de higiene en el mundo clásico? La higiene, entre los griegos y romanos era algo muy importante.

  1. No podía ser de otro modo, ya que una buena parte del día lo pasaban en las termas;
  2. Una de las dependencias de las termas era, precisamente, la  palestra,  donde se practicaban diversos ejercicios;
  3. Lo que hoy llamaríamos gimnasio o sala de  fitness;

Tras los ejercicios de la  palestra , es lógico que   los atletas, sudorosos, necesitaran una buena ducha. Para limpiarse bien se untaban el cuerpo con aceite , más o menos perfumado. El coste del aceite era diverso (como sucede hoy con los cosméticos) atendiendo a su calidad y aroma.

En general, cada uno llevaba su aceite, en una especie de recipientes esféricos, llamadas  aríbalos , que solían llevar colgados a la cintura. En caso de pertenecer a una clase social modesta y no llevar aceite propio, podría recurrir al un aceite básico, que les suministraba el entrenador de las termas, el  magister.

No debe ser ni perfumado ni de extrema calidad, pero por lo menos servía para limpiarse. Tras untarse con el aceite, frotaban su cuerpo con una fina arena, con finalidad abrasiva. Es de suponer que también existían diferencias de calidad en esto. Luego la mezcla de sudor, suciedad, aceite y arena era retirada con un aparato especial, el  estrígilo.

  1. En ocasiones, la arena era sustutuída por cenizas (un claro precursor del jabón);
  2. Los egipcios usaban el natrón , una mezcla natural de carbonatos y bicarbonatos con múltiples aplicaciones;
  3. Para los egipcios, usándose por ejemplo en el proceso de momificación o para elaborar piezas de fayenza;

El estrígilo (griego ξύστρα, latín strígilis) era un raspador de metal largo y fino. Tenía la forma parecida a una hoz, pero sin filo. Estaba dotado de un mango y de una parte metálica acanalada, una especie de espátula curva semicircular. Al frotar la piel con el estrígilo se elimina los restos de suciedad.

Las materias liposolubles han sido disueltas por el aceite y las hidrosolubles por el agua. La arena realizaba una fina abrasión, un  peeling , desprendiendo las células muertas epidérmicas. Por otra parte el aceite restituía el manto ácido cutáneo y tenía finalidades emolientes.

Además – en caso de estar perfumado – tenía una finalidad desodorante. El resultado, al parecer, no estaba mal. En la antigua Roma la estética representó una verdadera obsesión. Cuanto más alto era el estatus de la persona, más cuidada era su apariencia. Maquillajes, perfumes o peinados no eran en absoluto exclusivos del sexo femenino, sino que los hombres también optaron por embellecerse y cuidarse.

El maquillaje El conocimiento de la cosmética y de la aromaterapia en la Antigüedad se desprende de los textos clásicos de Plauto, Propercio, Ovidio, Horacio, Séneca, Plinio el Viejo, Dioscórides, Marcial, Tácito, Juvenal, Luciano de Samosata o Galeno.

Algunos de estos autores tildaron al maquillaje de práctica viciosa, vulgar y fraudulenta. ‘Quien observe a las mujeres levantarse de la cama a primera hora de la mañana, las encontrará fe como simias. He aquí la razón de por qué se encierran esmeradamente en casa y no se hacen ver por ningún hombre.

Las mujeres más ancianas y una fila de siervas […] se esmeran en torno a la matrona para mejorar con varios recursos la apariencia de su rostro […] Polvos de diferentes compuestos tienen la función de aclarar la piel apagada […] Existen cuencos de plata, jarros, espejos y varios vasos similares a los de las farmacias, en cuyo interior se conservan sustancias dentífricas o pigmentos para ennegrecer las pestañas.

‘ Luciano de Samosata, Amores, 39. El cuidado de la belleza femenina se conoce como cultus. Relieve del siglo III dC, Städtisches Museum Tréveris. Tanto en la cultura egipcia como en la griega fue común la existencia de esclavas dedicadas en exclusiva al cuidado de la belleza de sus amos, tradición que se acentuó sobre manera en Roma con esclavas altamente cualificadas en el arte del maquillaje y de la perfumería.

Sentada en una banqueta sin respaldo, el scannum o subsellium , o en una silla con brazos y respaldo, la cathedra , en una habitación donde, según nos informa Ovidio, los hombres tenían vetado el acceso, la domina o señora era tratada por sus maquilladoras personales que guardaban celosamente los preciados espejos, maquillajes y perfumes en armarios dotados con cerraduras.

El maquillaje facial tenía una consistencia poco granulosa y se mezclaba en pequeños platos. Utilizaba como base la lanolina de lana de oveja sin desengrasar, el almidón y el óxido de estaño –actualmente el almidón se sigue utilizando en los productos cosméticos para suavizar la piel.

Tradicionalmente, las mujeres llevaban el rostro blanco. Para lograrlo, utilizaban una mezcla a base de yeso, harina de habas, sulfato de calcio y albayalde, si bien es cierto que los resultados finales de esta mezcla eran curiosamente los contrarios.

Para aclarar el rostro también utilizaban una base de maquillaje elaborada con vinagre, miel y aceite de oliva, así como las raíces secas del melón aplicadas como un emplasto, los excrementos de cocodrilo o estornino e incluso, según Galeno, polvos de plomo.

Otros ingredientes utilizados en blanqueadores fueron la cera de abeja, el aceite de oliva, el agua de rosas, el aceite de almendra, el azafrán, el pepino, el eneldo, las setas, las amapolas, la raíz de lirio y el huevo.

Igualmente, con objeto de lograr el blanqueamiento facial, las mujeres ingerían una gran cantidad de cominos, y para dotar a la piel de una mayor luminosidad se utilizaban los polvos de mica. Como símbolo de la buena salud las mujeres resaltaban sus pómulos coloreándolos en tonos rojos muy vivos.

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Para ello utilizaban tierras rojas, alheña o cinabrio. En otros casos, las alternativas más asequibles incluían el jugo de las moras o los posos del vino. Por otro lado, el carmín labial , también en tonos rojos muy vivos, se lograba con el ocre procedente de líquenes o de moluscos, con frutas podridas e incluso con minio.

Además, estaba muy difundida la moda de que las mujeres se marcasen las venas de las sienes en color azul. Los cánones de la belleza romana indicaban que la mujer debía poseer grandes ojos y largas pestañas. El perfilador de ojos , que se aplicaba con un pequeño instrumento redondeado de marfil, vidrio, hueso o madera, que previamente se sumergía en aceite o en agua se obtenía con la galena, con el hollín o con el polvo de antimonio.

Para la sombra de los ojos , generalmente negra o azul, era imprescindible la ceniza y la azurita. Asimismo, y por influencia egipcia, existían las sombras verdes elaboradas con polvo de malaquita. Las cejas se perfilaban sin alargarlas y se retocaban con pinzas.

En este sentido, existía una predilección por las cejas unidas sobre la nariz, efecto que se lograba aplicando una mezcla de huevos de hormiga machacados con moscas secas, una mezcla que también era usada como máscara para las pestañas. Fue Popea, la esposa de Nerón , quien inventó la primera mascarilla facial , conocida como tectorium, utilizando una mezcla de pasta y leche de burra que se aplicaba antes de acostarse y que se dejaba puesta durante toda la noche. Fresco del siglo I aC procedente de la Villa Farnesina, en la que una joven rellena una ampolla de perfume (Museo Nazionale di Roma). A la sociedad romana le disgustaban las arrugas, las pecas, las manchas y las escamas en la piel. Así pues, existían mascarillas de belleza contra las manchas como la realizada con hinojo, mirra perfumada, pétalos de rosa, incienso, sal gema y jugo de cebada.

Para contrarrestar las arrugas era muy común una mascarilla elaborada con arroz y harina de habas, pero sin duda la más sencilla fue la realizada a partir de leche de burra con la que algunas mujeres se lavaban las mejillas hasta siete ocasiones al día.

También, contrarrestaban las arrugas hirviendo el astrágalo de una ternera blanca durante cuarenta días y cuarenta noches, hasta que se transformara en gelatina, aplicándolo posteriormente con un paño. Para tratar las pecas se aconsejaba las cenizas de caracoles, y contra la psoriasis el fango del Mar Muerto o asphaltite.

Para alisar la piel era muy común una mascarilla a base de nabo silvestre y harina de yero, cebada, trigo y altramuz. Asimismo, también existían mascarillas faciales para anular el acné , las ulceraciones oculares y las heridas labiales.

Resulta curioso que debido al hedor de muchos de los ingredientes empleados en las mascarillas faciales, como excrementos, placentas, médulas, bilis u orinas, era frecuente perfumarlas. El hecho de maquillarse requería una gran cantidad de tiempo y la ayuda de esclavas, por lo que, lógicamente, tan sólo las mujeres de la aristocracia tendrían el privilegio de poder maquillarse a diario.

  • Algunos hombres, fundamentalmente los travestis , recurrieron al maquillaje ya la depilación a pesar de ser considerado algo impropio y afeminado como informan Marcial y Plinio el Joven;
  • Los maquillajes se vendían en los mercados en pequeños vasos de terracota antropomorfos o zoomorfos, en vasos de vidrio verde y azulado o en pequeños recipientes de alabastro egipcio, madera, hueso, ámbar, plomo o metales preciosos;

También se vendían pequeños cofres de madera de talla egipcia con varios departamentos y cerraduras, conchas para mezclar, espátulas, lápices, pinceles o bastoncillos. Los baños hidratantes Los baños hidratantes gozaron de gran popularidad en la antigua Roma.

Popea, siguiendo las prácticas de Cleopatra VII , en todos sus viajes se hacía seguir por un rebaño de trescientas burras que cada mañana eran ordeñadas para garantizar su hidratante baño matutino. Sólo los más afortunados, desde el siglo III aC, tenían baño en casa y podían permitir la lavatio diaria , pues lo más común era lavarse todo el cuerpo cada semana o cada nueve días en la correspondencia con los días de mercado, las nundinae.

Asimismo, varias familias de la aristocracia romana contaron con bañeras portátiles que solían instalar en las habitaciones contiguas a la cocina para poder disponer de agua caliente. En los baños se utilizaban esponjas naturales , las spongiae, y jabones también naturales como el struthium, la soda o aphronitum, el fango, la harina de habas o la piedra pómez, muchos de ellos detergentes abrasivos que obligaban a utilizar después de cada baño aceites perfumados para hidratar la piel.

: Además, existian Diferentes Tipos de Toallas dependiendo de su utilidad f: la sabana o toalla de baño; la facial o toalla para el rostro; y la pedale o toalla para los pies. Los perfumes y los ungüentos Los perfumes y los ungüentos perfumados fueron artículos de lujo que gozaron de gran popularidad entre hombres y mujeres de todo el Imperio.

“Me gustan los ungüentos; son los perfumes aptos para los hombres. Los finos perfumes de Cosmo proporcionan la justa fragancia… “Marcial, XV, 59. Utilizados originariamente con fines puramente rituales y culturales, los perfumes se obtienen de las fragancias derivadas de las plantas, las flores y las semillas.

Ingredientes fundamentales eran la mirra, el incienso, el cardamomo y la canela. Las mujeres que se perfumaban hacían llenar la boca de sus esclavas con el perfume y estas lo pulverizaban sobre sus amas.

También era muy común que las mujeres se aplicasen aceites y ungüentos perfumados por los cabellos y por todo el cuerpo y que incluso perfumasen, como relata Marcial, su ropa interior y sus vestidos – Calígula se bañaba en perfume y Nerón incluso perfumaba su calzado. Cofre en madera y marfil procedente de Capua, siglo I dC Las principales factorías de perfumes, como las de Capua , se concentraban en los lugares en los que crecían las hierbas aromáticas que predominaban en cada esencia. En Roma los mejores perfumes, como el cosmianum y el nicerotianum , se podría conseguir en las perfumerías del Velabro. El elenco de sustancias aromáticas en torno al año 100 comprendía más de 60 tipos, y los perfumes más cotizados, como el de Judea o el telinum , el perfume favorito de Julio César , podría llegar a costar hasta dos denarios el gramo, while que el precio de los perfumes de tipo medio oscilaba entre los cinco y los diecisiete denarios por libra de 327 gramos (cuando, para que nos hagamos una idea, en época imperial, un trabajador agrícola recibía un salario de 25 denarios al día).

  1. Existía una preferencia por los perfumes sutiles, especiados y relativamente dulces;
  2. Para Plinio, un perfume debería ser tal que su fragancia debería atraer sin problema a todo aquel individuo que estuviese ocupado;

En época imperial se exportaban anualmente del Medio y del Extremo Oriente conocidos esencias por un valor de cien millones de sestercios. Algunos de estos perfumes eran tan caros que la lex Oppia del 189 aC trató de regular su consumo y, asimismo, Tiberio reguló su importancia para no enriquecer excesivamente al Oriente.

Naturalmente, existían imitaciones muy asequibles que se vendían a las mujeres con menos recursos ya las prostitutas, a las que en ocasiones se pagaba con maquillajes y perfumes. Se daba por supuesto que la mujer que olía bien gozaba de buena salud, si bien algunos, como Plauto o Marcial, consideraron que los perfumes demasiado intensos sólo servían para camuflar la escasa higiene personal.

Antes de vestirse, el exceso de ungüento perfumado se quitaba con el capulus y la ligula. Entre los ungüentos más preciados destacaba el conocido como ‘ungüento real’ , elaborado con veinticuatro sustancias y llamado así porque lo usaba el rey de los partos, utilizado, además, como desodorante y blanqueador, y, según Plinio el Viejo, los ungüentos a base de nardos.

Para conseguir los ungüentos perfumados se hacían macerar las sustancias aromáticas en aceite caliente y posteriormente se filtraban. Así, se obtuvieron los aceites esenciales, mientras que las pomadas se lograron dejando macerar pétalos de rosa en grasa animal.

El onfacio era un aceite ligero de oliva inmadura que se empleaba para ligar ungüentos y perfumes, y el cálamo , previa maceración en el vino, estaba presente en muchos ungüentos y aceites. El peinado Estilos del peinado romano femenino (Imagen extractada de A. Racinet, Le Costume Historique. París, 1878). Tradicionalmente, los peinados más elaborados eran aquellos queban las mujeres de la aristocracia, auténticos símbolos de distinción social. Los padecimientos interminables de las mujeres, que pudieron permanecer durante varias horas bajo las manos de sus peluqueras, las ornatrices , temas muy frecuentes en la sátira romana.

Empero, muchas mujeres consiguieron lucir los caprichosos peinados que imponía la moda mediante el empleo de pelucas. Si bien es cierto que existían productos para suavizar el cabello y favorecer su crecimiento, originariamente las mujeres cuidaron sus cabellos con gran sencillez.

La simplicidad del peinado republicano, con raya al medio y moño, fue sustituida en época imperial por la moda de las trenzas cruzadas sobre la frente y por el empleo de elegantes postizos. Las mujeres casadas, al igual que las vestales y las sacerdotisas, portarían un peinado conocido con el nombre de sex crines , o lo que es lo mismo, ‘seis trenzas’.

En lo que respeta al peinado masculino , desde un primer momento el hecho de lucir una bella melena se asociaba a las grandes virtudes masculinas. Por ende, los romanos acostumbraron a dejarse largas tanto la cabellera como la barba.

Sin embargo, en época imperial y, al menos, hasta bien entrado el siglo II, se impuso la costumbre de que los hombres adultos cortaran su cabello y se afeitasen. En época tardorrepublicana el peinado masculino se había hecho mucho más complejo, pues los cabellos cortos se iniciaron a rizar con el calmistro , un hierro candente que servía para rizar el pelo y hacer bucles.

Varrón , dependiente en un documento procedente de Ardea, nos informa de que los primeros barberos o tonsores llegaron a Italia procede de Sicilia hacia el año 300 aC, y que el uso de tijeras, cuchillas y pinzas era desconocido por los romanos antes de esa fecha.

Solamente los jóvenes de condición libre y aquellos esclavos que formasen parte de la servidumbre de lujo presentaban los cabellos largos. Lo normal era que los ciudadanos romanos se cortasen el pelo a una cierta altura, mientras que los galanes se hacían rizar los cabellos con hierros calientes, se perfumaban abundantemente y pasaban varias horas en el barbero.

Se considera a Escipión el Africano (236-186 aC) el artífice de introducir en Roma la costumbre de afeitarse a diario , ya Marco Claudio Marcelo (268-208 aC), el conquistador de Siracusa, como el primer romano que en las monedas aparece con la barba afeitada.

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La visita al barbero era un momento poco agradable para el ciudadano romano al no existir lociones de afeitado y únicamente agua. Por ende, los frecuentes cortes sufridos por los clientes hicieron que el barbero con experiencia fuera muy apreciado. La primera barba de los adolescentes, lanugo , debería ser ofrecida a los dioses lares en la ceremonia de tránsito a la edad adulta.

Con Adriano se puso de moda la barba larga, pues muy probablemente el emperador la llevaría así para poder camuflar la cicatriz de su barbilla. Pero poco después, con Marco Aurelio se puso de moda afeitarse la barba, costumbre que se generalizó completamente en época constantiniana.

Sin embargo, existieron excepciones, pues los filósofos y quienes guardaban luto ni se cuidaban los cabellos ni la barba. Capilar rojo, Museo Palazzo Massimo alle Terme. Desde el siglo IV aC, hombres y mujeres han adoptado la costumbre griega de teñirse los cabellos de cobrizo con el jabón cáustico, hecho de sebo y cenizas, sobre todo para ocultar las canas. La tendencia fue cambiando y entrado el siglo II, tanto hombres como mujeres se decantaron por el color rubio.

  1. En este sentido, las personas más adineradas llegaron a aplicar incluso polvos de oro sobre el pelo o se colocaron pelucas y postizos de este color que hacían traer desde Germania y que eran muy estimadas;

Por otro lado, el azul y el naranja eran los colores propios que utilizaban las prostitutas. Gran importancia tuvieron la henna egipcia , o alheña, un tinte natural de color rojizo, y el sapo germano , elaborado con grasa de cabra y ceniza de haya. Finalmente, la calvicie fue considerada por hombres y mujeres una marca de ignominia, y quien sufría la pérdida del cabello a causa de la edad o del abuso de los tintes recurría al capillamentum , es decir, a las pelucas fabricadas con cabello natural.

  1. La depilación Las mujeres se rasuraban totalmente el bello corporal ya que, como norma general, los hombres sólo se acostaban con mujeres que han sido previamente depiladas;
  2. Existían varios procedimientos para quitar el vello corporal como las cataplasmas compuestas de varias ceras resinosas disueltas en aceite de oliva, si bien el procedimiento más común, ya la vez el más lento y doloroso, era la depilación con pinzas de metal de forma y longitud variable , forcipes aduncae , así como el raspado con piedra pómez;

Ovidio (Arte de amar, III, 193) consideró la depilación como algo natural e incluso llegó a criticar a las mujeres que piernas no estaban depiladas, y Marcial (Epigramas, II, 6) Señaló que existían mujeres que incluso ya se depilaban los brazos y las zonas genitales.

  • Por otro lado, Plinio (Historia Natural, XXIX, 26) consideró la depilación masculina como un acto afeminado, si bien es cierto que fue una práctica bastante habitual;
  • En este sentido, Suetonio (Augusto, 68) Dijo que Augusto solía depilarse las piernas con bastante frecuencia, y Séneca (Epigramas, 56;

2) informó de la existencia de especialistas de la depilación. La higiene bucal En la limpieza bucal se utilizaba el vinagre, los nitratos, la soda y el bicarbonato, si bien el dentífrico más utilizado era la orina , siendo la hispana, envasada en ánforas precintadas, la más cotizada y distribuida por todo el Imperio.

Se utilizaban, además, cepillos dentales fabricados en madera, el dentiscalpium , e incluso existieron prótesis dentales fabricadas en hueso y en marfil. Los objetos de toilette Entre los artículos del cuidado personal el más significativo era el espejo.

Podía presentar una forma redondeada, respetando la tradición etrusca, o cuadrada, modelo muy difundido y común durante todo el Imperio. Tradicionalmente, los espejos se fabricaban en metal –bronce, cobre, plata y oro– y tenían mangos finamente trabajados tanto en metal como en hueso o marfil.

  1. Según Plinio el Viejo , la factoría más importante de espejos se encontró en Brindisi, si bien en época tardía los espejos de vidrio acabaron reemplazando a los espejos de metal;
  2. Por otro lado, existían diferentes tipos de peines fabricados en madera, hueso o metal;

El modelo más sencillo tan sólo tenía una fila de púas y el más común contaba con dos filas de púas contrapuestas. En este sentido, no era extraño que, como ocurrió con los espejos, los propietarios escribiesen su nombre en las empuñaduras de los peines.

  1. LOS PROFESIONALES DEL MEDICAMENTO EN ROMA   En una primera etapa de este período de la historia, la enfermedad se consideraba un castigo de los dioses;
  2. En la mitología griega Asclepio o Asclepios, Esculapio para los romanos, fue el dios de la Medicina y la curación;

Bastón de asclepio   La medicina era practicada rudimentariamente por el padre de familia. Los ciudadanos romanos no tenían ningún interés en la práctica de la medicina, que era desarrollada por esclavos griegos. Los romanos casi no efectuaron ningún avance en las ciencias médicas.

Aunque lo habitual fuera que el propio médico, elaborase sus propios medicamentos, los médicos no eran los únicos que se dedicaban a la farmacia. En Roma hubo herbolarios, drogueros, perfumistas y vendedores de medicamentos secretos y milagrosos.

MEDICAMENTOS UTILIZADOS POR LOS ROMANOS   Como Formas farmacéuticas emplearon electuarios (mezcla de miel fresca con plantas trituradas), píldoras, bolos, pastillas, ungüentos, ceratos, pomadas oftálmicas, colirios, supositorios … Galeno descubre la “Terra sigillata”, que permite fabricar pastillas a base de arcilla.

Se puede considerar a los romanos inventores de los sinapismos y esparadrapos (spargo = exterder, drepo = arrancar), como forma farmacéutica. Medicamentos vegetales como la mandrágora, el beleño, la belladona, la cicuta, la escila, la adormidera, la genciana, la pimienta, el azafrán, ruda, col, anís, mostaza, artemisa, centaurea … De los animales utilizaban la grasa , el suero, la leche y también utilizaban animales enteros como las lombrices e insectos (Mosca española).

Del reino mineral empleaban por ejemplo: creta (roca caliza blanca y porosa), carbonato sódico, sal, alumbre   (sulfato de aluminio y potasio), carbonato potásico y diversas piedras preciosas, el litargirio (óxido de plomo) en emplastos y las sales de cobre en colirios, el sulfuro de arsénico como depilatorio … Como excipientes empleaban vino, agua, la mezcla de vino y agua, agua mulsa, vino y miel, leche, vivo y leche, mostos concentrados, cerveza, tisana de cereales y melitos y oximelitos (mezclas de vinagre y miel).

Todos estos productos se dosificaban de forma precisa gracias al sistema de pesas y medidas empleado por lo griegos y que con modificaciones se usó durante siglos en multitud de países hasta la introducción del sistema métrico decimal en el siglo XIX.

HERRAMIENTAS DE TRABAJO   Los romanos utilizaron en la elaboración de medicamentos: morteros para triturar, tamices para   separar, mesas de mármol para hacer pomadas, copas para medir y mezclar líquidos, vasijas, balanzas de brazos iguales y balanzas de brazos desiguales con sus juegos de pesas medicinales.

  • Para la conservación de los medicamentos utilizaban cajas de madera y metal para almacenar plantas y flores, botellas, ánforas de vidrio y tarros de barro cocido, cuero, plata bronce y estaño para los medicamentos líquidos o pastosos;

Los nombres apotheca y apothecarii designan los almacenes y todo tipo de lugares donde se guardasen y almacenasen productos. De este término procede el de botica como establecimiento farmacéutico, es decir, almacén de medicamentos. En Roma se utilizaron muchos cosméticos y perfumes.

  1. En las termas romanas existía una zona denominada unctarium donde se aplicaban pomadas, ungüentos y perfumes a los bañistas;
  2. Se preparaban en el mismo local o se adquirían una farmacia conservándolos en recipientes de metal;

El aloe vera era uno de los tratamientos más utilizados por los romanos para la curación, sobre todo, de quemaduras y problemas con la piel. PROFESIONALES DE LA FARMACIA EN ROMA   Seplasiari  :  Vendedores de drogas en tiendas llamadas seplarias   Ungüentarii  :  Perfumistas y preparadores y vendedores de cosméticos   Herbarii : Herbolarios que   vendían plantas medicinales simples, sin   realizar preparaciones Farmacéuticas   Sellularii : Comerciantes y vendedores de drogas   Pharmacopolas : Vendedores de medicamentos que preparaban en sus tiendas   FÁRMACOS POPULARES EN ROMA   Hoja de MELISA : Sedante Flor de MALVA : Emoliente, laxante Hoja de SEN : Laxante   Flor MANZANILLA : Digestiva Flor de ROSA : Astringente, antidiarréico TRIACA o Teriaca Polifármaco :   Antídoto mordeduras Fruto de ANIS VERDE : Carminativo, digestivo CICUTA : Veneno, antiespasmódico, sedante ALUMBRE : Astringente, cicatrizante HIERA PICRA Coloquintida, agárico, perejil, pimienta, mirra, Azafrán, miel …   :  Purgante Vino, azafrán, pimienta, vinagre : Receta para la calvicie Tabletas de TERRA SIGILLATA : Antídoto para venenos Polígala de Virginia : Eméticos NEPENTES Opio, beleño y cannavis :   Potente analgésico .

¿Que se usaba en Roma para dar color a las mejillas?

Los romanos tenían estándares de belleza claramente definidos en los que primaba la simetría y la harmonía. Se buscaba la proporción en la forma del cuerpo, en las extremidades y en las facciones de la cara. Hoy en día conservamos multitud de esculturas en las que puede comprobarse el ideal de belleza romano.

Pero existían diferencias evidentes entre hombres y mujeres: Canon de belleza femenino Se apreciaba que las mujeres fueran de constitución pequeña, delgadas pero robustas, con hombros estrechos, caderas pronunciadas, muslos anchos y pechos pequeños.

En el rostro primaban los ojos grandes almendrados, la nariz afilada, la boca y las orejas de tamaño mediano, las mejillas y la barbilla ovaladas y los dientes regulares. Uso del maquillaje y cuidado de la piel En el mundo romano las mujeres, especialmente las de clase alta, dedicaban mucho tiempo a cuidar su aspecto exterior.

Las mujeres trabajadoras o de clase más baja también utilizaban cosméticos, pero de baja calidad, ya que eran más baratos. Debido a la baja calidad en la composición y la menor durabilidad de los cosméticos era necesario aplicarlos varias veces al día.

Además, tenían que aplicarse poco maquillaje ya que su exceso era considerado propio de prostitutas. Como en otros pueblos antiguos, a los romanos les gustaba la piel pálida y blanca, libre de arrugas, pecas y manchas. Las romanas no tenían la piel blanca de nacimiento, así que utilizaban cosméticos blanqueadores de la piel para obtenerla, tales como: el polvo de tiza, la marga blanca, el estiércol de cocodrilo, el blanco de plomo (que era venenoso), el aceite de almendra, el agua de rosas, la raíz de lirio, etc.

También exfoliaban su cuerpo untándolo con aceite de oliva y aplicando carbonato de calcio o piedra pómez. Luego enjugaban la mezcla con agua o con aceites perfumados (cedro, mirra, pino, lirio, azafrán, membrillo, jara, violeta o rosas).

Las mujeres más ricas, como era el caso de Popea, esposa del emperador Nerón, se daban baños en leche de burra, que funcionaba como exfoliante natural. Como comentamos anteriormente, los ojos debían ser grandes, con largas pestañas y cejas gruesas que casi se encontraban.

Para lograrlo, las mujeres oscurecían sus cejas con antimonio u hollín con lo que formaban una única ceja. Para los ojos usaban kohl, que se realizaba con azafrán, ceniza, hollín o antimonio, que se aplicaba con un bastoncillo redondo de marfil, vidrio, hueso o madera.

En ocasiones especiales, y ya al final del imperio, se empleaba la sombra de ojos, que solía estar hecha de minerales (malaquita para el verde, azurita para el azul). Se utilizaba colorete para dar color a las mejillas, para aportar un aspecto saludable al rostro.

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Se obtenía de los pétalos de la amapola, el fucus, la tiza roja. o en su variedad más económica de jugo de mora o poso de vino. Higiene bucal Los dientes blancos eran muy apreciados. Para lavárselos usaban polvo de piedra pómez o vinagre.

Si carecían de dientes podían usar falsos hechos de marfil, dientes humanos o animales, cosidos con oro. Cabello y vello corporal Las mujeres romanas solían llevar el cabello largo sujetado con cintas y trenzas. El estilo del peinado dependía de la época del año y de la clase social o de si la mujer estaba casada o soltera.

  1. Así, las mujeres jóvenes solteras se peinaban de forma sencilla, recogiendo el cabello en un moño sobre la nuca con trenzas o se hacían una cola de caballo, mientras que las casadas llevaban un peinado característico, las sex crines o seis trenzas, que fue variando hacia peinados más complicados, pero siempre recogidos, para diferenciarse de las prostitutas, que llevaban el pelo suelto;

El color más apreciado era el caoba o pelirrojo. Pero tras la llegada a Roma de esclavos galos, el pelo rubio comenzó a hacerse muy popular. Para poder tener ese color comenzaron a teñirse el cabello con vinagre y azafrán, rociándolo con polvo de oro (o usando redes de pelo de oro).

  1. También se utilizaron excrementos de paloma, grasa de cabra y jabón cáustico al final del siglo I d;
  2. Si no tenían suficiente pelo, usaban pelucas hechas con el pelo de esclavos alemanes;
  3. Sobre el pelo corporal, los historiados creen que había esclavos que se dedicaban en exclusiva a eliminar el vello corporal;

Se empleaba una crema denominada  philotrum  o  dropax  similar a las actuales cremas depilatorias, unas pinzas denominadas volsella y una especie de cera realizada a base de resina o brea..

¿Cómo se depilaban las mujeres romanas?

En la antigua Roma, las mujeres romanas también se depilaban el vello púbico en la adolescencia, cuando empezaba a aparecer. Para ello utilizaban unas pinzas llamadas ‘volsella’, o resinas y ceras a base de alquitrán un llamado ‘philotrum’.

¿Cómo se depilaban los romanos?

Depilación desde la prehistoria – Sí, aunque no lo creas: nos depilamos desde la época prehistórica. Se han encontrado en las cuevas piedras con filo que se utilizaban para que los hombres se quitaran el vello de la cara. Aunque probablemente quienes se iniciaron en este ritual fueron los antiguos egipcios, quienes tenían altos conceptos estéticos y de higiene.

La primera crema depilatoria se hacía de sangre de animales, tortugas, gusanos o grasa de hipopótamos, y las ceras se hacían con azúcar, agua, limón, aceite y miel; o con sicomoro -un árbol sagrado-, savia y pepino.

También se utilizaban navajas de sílex, cobre y hierro, y la obsesión llegó hasta tal punto que una persona no podía entrar a un templo si no estaba depilado. En Grecia, el cuerpo depilado era un ideal de belleza, juventud e inocencia. En general, solo las clases sociales más altas se depilaban completamente, incluso el vello púbico. Como Era El Maquillaje En Roma Las romanas depilaban su vello púbico apenas comenzaba a crecer durante la adolescencia, y en los baños públicos existían una zona específica para depilarse. Se utilizaban pinzas, resina y una cera hecha a base de alquitrán. Eran los esclavos quienes se encargaban de depilar. En la India siempre se utilizó la técnica de hilos y navajas de cobre, y la depilación del vello púbico era un acto erótico. A su vez, los musulmanes se depilan para mantener sus cuerpos limpios.

¿Qué parte del mundo las mujeres no se depilan?

Las mujeres chinas prefieren no depilarse En 2015 las mujeres chinas fueron noticia a nivel mundial luego de la campaña realizada por la activista Xiao Meili, en cual invitaba a otras mujeres chinas a publicar fotos mostrando sus axilas sin afeitar en la red social Weibo (la version china de twitter).

¿Por qué las mujeres se depilan el pubis?

Muchas mujeres están quedándose calvas ahí abajo, pero no por la razón que crees. Según un nuevo estudio publicado en la revista JAMA Dermatology, 62,1% de las mujeres entre 18 y 65 años, de una muestra de 3. 316, dicen que prefieren ir totalmente rasuradas de cintura para abajo.

Además, el 84% del grupo admitió que se depila regularmente. Contra la opinión previa de los investigadores, que pensaban que las mujeres se rapaban antes de la actividad sexual, el nuevo estudio sugiere que la verdadera razón está ligada a la higiene y a la percepción de que el vello púbico es “sucio”.

“Muchas mujeres se sienten sucias si no se han afeitado”, explicó OB GYN Tami S. Rowen, director del estudio. En realidad, el vello púbico no es solo normal y saludable, sino que tiene muchos beneficios. En un vídeo publicado este año en Youtube, ASAP Science explicó que mantener los pelos en las zonas íntimas puede disminuir la difusión de ETS’s, eliminar el picor, rozaduras y pelos enquistados, incluso prevenir lesiones genitales.

Mientras que la higiene es uno de los principales motivos para los rasurados púbicos, la cuestión estética no le va a la zaga. Cerca del 32% de las mujeres que participaron en el estudio dicen que se depilan por que creen que así su zona genital es más atractiva.

Solo el 21% de las mujeres afirmaron que se quitan los pelos para complacer a sus parejas. “},”isMapi”:false,”isAmp”:false,”isVideoEntry”:false,”isMt”:true,”entryId”:”5c8b4255e4b0d6e4b08d2fa1″,”entryTagsList”:”depilacion,mujeres,tendencias,vagina,tendencias,@migrated”,”sectionSlug”:”tendencias”,”deptSlug”:null,”sectionRedirectUrl”:null,”subcategories”:””,”isWide”:false,”headerOverride”:null,”noVideoAds”:false,”disableFloat”:false,”isNative”:false,”isHighline”:false,”vidibleConfigValues”:null,”connatixConfigValues”:null,”customAmpComponents”:[“apester-media”,”playoncenter”],”ampAssetsUrl”:”https://amp. com”,”videoTraits”:null,”positionInUnitCounts”: ,”buzz_body”: ,”buzz_bottom”: },”positionInSubUnitCounts”: ,”before_you_go_slideshow”: },”connatixCountsHelper”: ,”buzzfeedTracking”: ,”cetUnit”:”buzz_body”}}”> Como Era El Maquillaje En Roma.

¿Cómo las geishas eliminaban el vello corporal?

La depilación en la Antigüedad – Pocas culturas han dado tanta importancia al aspecto físico como el antiguo Egipto. Consideraban que la belleza era un regalo de los dioses, por lo que resultaba obligado prestarle la máxima atención. De ahí que el maquillaje no solo fuese cosa de mujeres, sino que también lo empleaban los hombres (además, pintarse el rostro era una manera de proteger la piel del intenso sol del desierto).

  1. Tanto el cabello como el vello corporal estaban reñidos con sus cánones estéticos , ya que los consideraban propios de gentes incivilizadas;
  2. Así las cosas, los egipcios de ambos sexos emplearon diversas estrategias para desembarazarse de ellos;

Entre los sistemas más socorridos, destacan el uso de pinzas hechas con conchas, la piedra pómez y una crema depilatoria a base de cera de abejas, limón, aceite, azúcar y miel. Esta fórmula convivía con otros ingredientes que ahora nos horrorizarían, como la grasa de hipopótamo o la sangre de animales.

  1. Los griegos , quienes conquistaron Egipto en el siglo IV a;
  2. , compartían con este pueblo norteafricano sus preferencias por los cuerpos bien depilados, para realzar así su ideal de belleza, inocencia y juventud;

Como los egipcios, echaban mano de la piedra pómez y cremas elaboradas con sangre de animales, ceniza, resina y minerales. En ocasiones, también quemaban el vello con velas. En la época imperial, los romanos heredaron esta preocupación por verse libres de pelo.

  1. Muchas jóvenes empezaban a depilarse el pubis  en la adolescencia;
  2. Además, en el caso de las féminas, la ausencia de pelo en el cuerpo era sinónimo de poseer un alto estatus social, por lo que no dudaban en prescindir de él;

Utilizaban navajas, pinzas ( volsella ), ceras de resina, cremas hechas con vísceras y sangre de animales y piedras abrasivas. La depilación estaba tan extendida que incluso las termas femeninas contaban con un espacio específico para ello. Cuando esto ocurre, una de las causas es, precisamente, la disminución de la producción de colágeno debido a la edad.

De media, y a partir de los 30 años, este proceso se ve reduciendo en torno al 1% anual , lo que ocasiona una pérdida progresiva de elasticidad y firmeza. Este sería un factor endógeno, pero hay otros de tipo externo, como las exposiciones prolongadas al sol, que también afectan negativamente a la síntesis del colágeno.

Hay diversos síntomas que alertan de la progresiva reducción de esta proteína, como la aparición de arrugas o la pérdida de firmeza. En los hombres, esto se manifiesta especialmente en el tercio medio de la cara, que comprende el surco nasogeniano y las mejillas.

Esto va acompañado de una menor definición en el contorno del rostro, así como de los primeros surcos faciales. No obstante, más allá de variables como la edad, el sol o la genética, existen varios mecanismos internos, tanto celulares como moleculares, que pueden provocar la reducción del colágeno.

Se detallan a continuación.

  • La disminución de la actividad de las células que producen esta proteína.
  • La reducción de enzimas que evitan el endurecimiento y la ruptura de las fibras que forman el colágeno.
  • La activación, ya sea por la edad o por la exposición a las radiaciones UV, de enzimas que degradan esta proteína.

¿Cómo se hace el maquillaje en la antigüedad?

Los orígenes del maquillaje. La Prehistoria y el antiguo Egipto – El ser humano lleva mucho tiempo usando el color como elemento estético de comunicación verbal para resaltar aspectos de su anatomía, para producir determinados efectos sobre la conducta o simplemente transmitir estados de ánimo.

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  2. El origen del maquillaje se remonta a siglos atrás, concretamente a la Prehistoria;

En este período se aplicaban arcilla en la cara pero no queda claro cuál era la finalidad de esta acción. Según las pinturas rupestres de la época, las mujeres del Paleolítico coloreaban con marrón rojizo diferentes partes de su cuerpo. En el antiguo Egipto los polvos negros y verdes eran usados por hombres y mujeres indistintamente para pintar sus ojos.

  1. Su ideal de belleza pasaba por una p iel bronceada, unos ojos grandes y delineados en forma de pez en color oscuro, labios coloreados en tonos terracota y cejas muy cuidadas como podemos observar en los bustos de la época;

Además de protección solar, las personas creían que el   maquillaje  les protegía también de las enfermedades. No iban descaminados ya que el kohl negro y otros polvos que usaban en los párpados contenían sales de plomo que fortalecen el sistema inmunológico.

  1. Algunos historiadores consideraban Egipto como la cuna del maquillaje;
  2. Para obtener el color con el que se pintaban los ojos mezclaban tierra, tinta y cenizas;
  3. Para los labios las egipcias usaban un tinte hecho de ocre rojo y óxido de hierro natural que aplicaban con un cepillo;

En las tumbas de los faraones se hallaron restos de productos cosméticos que no distaban mucho del maquillaje actual. De hecho, el colorete actual deriva de una mezcla elaborada en el Antiguo Egipto que se componía de semillas, ocre rojo y diferentes frutos.